Por Juan Carlos Lopaczuk*
La detención injusta de la dos veces presidenta como ataque a la democracia.
Cristina Fernández de Kirchner cumplió un año injustamente detenida en su domicilio de la calle San José en el barrio porteño de Constitución. A causa de un proceso judicial viciado de irregularidades y cuestiones poco claras. En lo que es un intento de proscribir su continuidad política.
Esta detención forma parte de un plan sistemático coordinado desde las esferas del poder real y el aparato político mediático estadounidense de ultraderecha que hoy tiene gran influencia en nuestro país y que persigue a lideres que no son serviles a sus intereses político-económicos. Victimas de este plan similar fueron Lula Da Silva en Brasil, Rafael Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia.
La detención de Cristina es un ataque a nuestra democracia. Solo de esa forma un gobierno de espaldas al pueblo y sometido al poder imperialista Israelí-Estadounidense puede mantenerse en pie. El principal partido de la oposición en Argentina tiene detenida a su presidenta nacional, y proscripta para presentarse a elecciones. En un claro atentado al estado de derecho.

La democracia esta en peligro mientras Cristina continúe detenida sin las garantías necesarias del debido proceso judicial, el cual a demostrado gran cantidad de irregularidades en su condena. Si pueden encarcelar al último símbolo político popular argentino y excluirlo de futuras elecciones, ¿Cuáles serán los próximos pasos de estos energúmenos que hoy tienen el ejecutivo de nuestro país?.
Sumado a que el ensañamiento judicial sobre la persona de la dos veces presidenta nacional, incluyen condiciones de detención y privaciones que ni a narcotraficantes, ni genocidas tienen. Bajo estas circunstancias el partido judicial hace alarde de su impunidad y una vez más se somete al poder económico trasnacional que opera de forma oscura en nuestra tierra.
La democracia argentina, que tanto a costado sostener y defender. No puede permitirse la continuidad de estas condiciones en las que se encuentra Cristina. El estado de derecho debe reforzarse y fortalecer en la legitimidad del poder judicial, el cual hoy no demuestra estar a la altura. A 50 años del golpe de estado en nuestro país, hoy tenemos presa política y es Cristina Fernández de Kirchner, el último símbolo político del pueblo trabajador.
*Profesor de historia y periodista
Director del Proyecto de Comunicación Popular
Palabra de Pueblo














