Por Juan Carlos Lopaczuk*
Dos décadas de la segunda desaparición de Jorge Julio López.
El 18 de septiembre no es una fecha más en nuestro país, es un día triste para la democracia argentina. Hace veinte años desaparecía Julio López, albañil y militante. Julio nació en General Villegas, Pcia. de Buenos Aires. De joven comenzó a militar en el peronismo y se vinculó con la Tendencia Revolucionaria.
López militaba en Los Hornos cerca de La Plata desde 1973. Luego del golpe del 24 de marzo de 1976, el 27 de octubre del mismo año, fue secuestrado por la dictadura cívico-militar. Estuvo detenido-desaparecido en cuatro centros clandestinos: Cuatrerismo, Pozo de Arana, la Comisaría Quinta y la Comisaría Octava. Este último es donde fue torturado y vio la muerte de sus compañeros de militancia secuestrados con él, aquel día de octubre. El 4 de abril de 1977, fue «blanqueado» por la dictadura y se dispuso formalmente su detención sin juicio en la Unidad Penal N.º 9 de La Plata, de donde fue liberado el 25 de junio de 1979.
A fines de los 90’ declaró voluntariamente en el Juicio por La Verdad de La Plata. Expresando las experiencias de torturas, asesinatos y violaciones que presenció en los diferentes centros clandestinos en los que estuvo detenido. Su testimonio sirvió para develar los horrores del “Circuito Camps” durante los años de la dictadura cívico-militar.
Jorge Julio López participó como testigo en los juicios por la verdad (1998) pero con la anulación de las leyes de impunidad (obediencia debida y punto final), a posterior del 2003 ya con el gobierno de Néstor, quiso declarar como víctima y testigo en el juicio por delitos de lesa humanidad en el que fue condenado a prisión y reclusión perpetua Miguel Etchecolatz
Dato: Ramon Camps fue condenado en 1986 por su participación en la represión en el denominado proceso de reorganización nacional , fue alcanzado por los indultos presidencial de Menem en 1990 y murió en libertad el 22 de Agosto de 1994 paradójicamente si bien no se murió en la cárcel sentado en un inodoro al menos se murió en la fecha en que se recuerda la trágica jornada de la masacre de Trelew.
En 2003, el Congreso de la Nación declaró la nulidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida sancionadas durante el gobierno de Alfonsín. En 2006, la Cámara de Casación Penal consideró que los indultos concedidos por el presidente Menem eran inconstitucionales, lo que permitió que se reabrieran las causas por delitos de lesa humanidad.
Julio volvió a declarar contra su antiguo torturador Etchecolatz el 26 de julio del 2006. Dos meses después, el 18 de septiembre, se dieron los alegatos. Etchecolatz y 14 represores fueron condenados a cadena perpetua. López fue visto por última vez ese día en inmediaciones de su casa en Los Hornos. No se supo más nada de él. Diferentes investigaciones apuntan a Etchecolatz y a una organización paramilitar que intentaba amedrentar a testigos de las causas de delitos de lesa humanidad.
Este 18 de septiembre se cumplieron 20 años de su segunda desaparición y su paradero desconocido es una herida para la joven democracia argentina. A dos décadas de lo ocurrido con Julio y en tiempos de democracia débil en nuestro país, recordar lo que pasó con Julio López es un ejercicio de memoria obligatorio.
*Profesor de Historia y periodista
Director del Proyecto de Comunicación Popular
Palabra de Pueblo














