por Jorge Rachid
En momentos de confusión mayor, cuando la niebla informativa borra la realidad, y los comunicadores entran en las interpretaciones propias, de un tiempo sin salidas claras, ni certezas de caminos a recorrer, el pueblo tiene sus propias realidades cotidianas, mientras su mirada está anclada en la vida del trabajo y la sobrevivencia.
Esa distancia, es por momentos un abismo, entre las capas de dirigentes de todo tipo, desde políticos a empresarios, desde dirigentes sociales a sindicales, que a diario intentan dar respuestas a demandas, marcadas por una agenda ajena, propiciada y difundida por un Gobierno que responde a otros intereses, diferentes a los representados por esas dirigencias, que se debaten en la incomodidad de la falta de respuestas concretas, que resuelvan las situaciones planteadas por sus representados.
EL ENEMIGO SIEMPRE ESTÁ
Es que el juego del enemigo, que siempre es dividir, fragmentar, corromper y marcar agenda diaria, sin posibilidad de discusión estratégica y mucho menos de un proyecto de país, en el cual los enemigos tienen claros objetivos estratégicos y poseen los instrumentos necesarios para lograrlos, mientras que las fuerzas representadas de los sectores populares, sólo plantean como respuestas, parches a una realidad que no manejan.
Porque lo electoral es un hecho, que le queda lejos a la cotidianidad del pueblo, que escribe en letras diferentes su dolor social, como así también sus sueños, luchando a diario por etapas, desde su círculo familiar, avanzando luego a su barrio, su trabajo, su comunidad, encaminando en un tiempo diferente, su posibilidad de sumarse a una batalla común que se pueda dar por la Patria, cuando está en peligro de disolución, más allá de su vida personal.
Ahí aparece la grandeza de un Pueblo que escribe su destino, en cada etapa de los ciclos que recorre la Patria, con tropezones que no son sólo errores, como pretende el enemigo hacernos creer, sino mecanismos de colonización, no siempre visibles, indelebles, desde culturales, por medio de redes e informaciones, que construyen el relato colonizador en el espacio simbólico de la conciencia social compartida, intentando doblegar y subordinar socialmente al Pueblo.
Con ese inicio, el enemigo va tapizando estructuralmente al Estado, de resoluciones institucionales, un camino contrario a los fundamentos republicanos y deteriorando los marcos democráticos, que nuestro país, respaldado por el pueblo, debe recorrer en forma plena sin condicionamientos autoritarios, ni mucho menos amordazados por una Justicia corrupta, ni un Congreso inútil para frenar los planes de entrega y claudicación nacional.
EL TIEMPO DEL PUEBLO
Los tiempos biológicos de los seres humanos que somos finitos, imponen ansiedades propias de nuestros tiempo, en la necesidad de vivir los sueños y utopías por los que hemos luchado, sin lograr pensar que toda lucha es intergeneracional, es testimonio de entrega, compromiso y solidaridad, sin esperar cosechas cercanas, que suceden cuando las conciencias colectivas del pueblo entienden que ha llegado la hora de la construcción de un nuevo tiempo, en ése camino histórico de luchas.
Quienes dudan de los pueblos, cuando las aguas bajan lentas en los procesos democráticos, las luchas son espaciadas, los enfrentamientos al poder real son por sectores, no llegan a totalizar una demanda popular que contenga una estrategia de poder, debiendo entender que la primera demanda de un compatriota es la sobrevivencia de la familia, superar el ahogo de la crisis y el dolor de no poder cumplir, que baja la autoestima y posterga toda inserción en los procesos colectivos.
Son los sectores que resisten los embates económicos de la agresión que sufre la Patria, las capas medias, los responsables de ejercer la responsabilidad de la primera línea de la lucha por la soberanía nacional, impidiendo la colonización creciente, la entrega y la claudicación nacional que produce un Gobierno de espaldas al sentimiento patriótico, que hoy renace.
Éste proceso se da atravesando sectores sociales y políticos, permitiendo desde esa perspectiva reconstruir el movimiento nacional y popular, de objetivos comunes de Patria, más allá de diferentes miradas y caminos propuestos, pero siempre con una concepción patriótica, lejana, opuesta y confrontando con el Gobierno que pretende entregar los fundamentos, tanto estructurales como culturales, del patrimonio de los argentinos que conocemos.
COMUNIDAD ORGANIZADA EN LUCHA
Sólo la movilización, la calle, la lucha es lo que aglutina voluntades en la construcción de un camino común, que enfrente el desafío de la recuperación de la Patria, que nos abarca como argentinos, esencialmente en la proyección de nuestros hijos, que sólo la reconocerán en el relato familiar y social transmitidas oralmente, porque hasta en la educación sistemática, se instala el relato colonizado de la realidad, un trinchera en la cual se debe dar respuesta, porque conforma la subjetividad de nuestros niños, en su crecimiento.
Defender la Patria es luchar por nuestro Pueblo, más allá de identificaciones partidarias, ideológicas, sociales, porque la Patria nos convoca a no dejarnos vencer por un relato delirado, alejado de la realidad, por lo tanto inexistente que es sólo producto de la manipulación informativa de un poder real, que nunca es visible a los ojos del común.
Sigue siendo responsabilidad de los dirigentes políticos, sociales, sindicales, empresarios, darse un proceso de información permanente que explique al pueblo, cada día, cada hora, con agenda propia, desnudando las intenciones de tergiversar una realidad de crisis, por planteos siempre prometidos a futuros inalcanzables, con datos y mentiras, sobre las que se asienta el poder colonizador.
JORGE RACHID
CABA, 26de agosto de 2026
BIBLIOTECA
Ramon Grosfoguel: Pensamientos descoloniales desde América Latina Ed. Bellaterra
Mario Casalla: América latina en perspectiva Ed. Altamira
Manuel Ugarte: Pasión Latinoamericana, Patria Grande y El porvenir de América latina Ed. UNLA
Juan D. Perón: La Hora de los Pueblos Ed. Instituto Perón















