Por Juan Carlos Lopaczuk*
La irrupción de la juventud en la política en 2026.
Hace unos meses, la sensación de que la juventud no participaba ni se entrometía en los problemas de la sociedad era un comentario común.
Sin embargo, esa interpretación no era atinada. Las revueltas estudiantiles que se dan a lo largo del mundo demuestran lo contrario: los y las jóvenes no se movilizaban por una razón simple, no encontraban un interlocutor.
Con las movilizaciones que se han dado globalmente, y que en estos días comprometen a 24 países del planeta, el resultado es claro: la juventud ha decidido rebelarse por sí sola contra las élites de ultraderecha.

Ante el avance fascista en el mundo, la juventud estudiantil comienza a demostrar que está dispuesta a defender los derechos conquistados —como la salud pública, la educación gratuita e incluso el respeto a la soberanía de sus naciones— mediante la protección frente a la venta de tierras a magnates internacionales.
Esta irrupción puede deberse a que la juventud ha decidido ingresar como un actor político y dejar de esperar que «la política» la represente, para pasar a representarse por sí misma.
El resultado final está inconcluso: puede derivar en un cambio radical del sistema o en la instauración de un régimen autoritario que intensifique su represión sobre la sociedad. Los eventos continúan en proceso y la realidad tendrá la última palabra.
*Profesor de Historia y Periodista
Director de Palabra de Pueblo














