09/10/2026 El Mentor Digital
por Damián Betancour
A pocos meses de terminar el año 2026, en todas las localidades de la provincia se van moviendo las fichas políticas de un ajedrez que no todos entienden, pero que se presta para la especulación. Ver quiénes son los mejores candidatos para representar, o quizás canalizar, las voces y las decisiones forma parte de un imaginario que, a la larga, cobra dinamismo y sirve para probar estrategias y ver con qué discurso toma forma la propuesta política para las nuevas y viejas generaciones a las que hay que representar. Y qué mejor representación que en aquel lugar donde la acción tiene lugar: el Poder Ejecutivo y el Concejo Deliberante.
En esta ocasión, el concejal del peronismo en Luis Beltrán conversó con El Mentor y repasó su gestión como único opositor al gobierno municipal de Robin del Río y al oficialismo provincial, Juntos Somos Río Negro.

Zavala fue parte del último río revuelto que fue el peronismo a nivel provincial: el sector que apoyó a Weretilneck después del fallido “gran acuerdo” pactado con Martín Doñate fue el que le dio el lugar de interinato como único opositor al gobierno de Del Río. Aquel peronismo que hace cuatro años se veía fragmentado a nivel provincial hoy no se ve renovado, pero está tomando forma de manera lineal, aunque en la horizontalidad cada localidad parece manejar sus intereses políticos según su propia lógica. Hoy el discurso peronista gana cierto protagonismo, pero no se refuerza en el espíritu popular, sino en aquellas doctrinas y herramientas que fundaron el movimiento: trabajo y soberanía nacional.
Hoy, bajo el ala sorista, parece haber una misma carátula, la de la unidad. Como dijo María Emilia Soria en el lanzamiento de campaña: “Compañeros, correligionarios, camaradas”, un llamado a un único movimiento, con un solo sello y un solo objetivo: volver a ser protagonistas.
Esas últimas palabras fueron las utilizadas por Gustavo Zavala, quien ha estado en vox populi como posible candidato del peronismo beltranense para llegar al poder luego de ocho años de gobierno de JSRN y de una hegemonía que no ha logrado afianzarse dentro de la ciudad de Luis Beltrán.
En la conversación, Zavala dio un balance de su gestión como único opositor en el concejo y compartió su lectura del propio espacio y del oficialismo.
Balance legislativo y el rol de la oposición
—¿Qué balance hacés de tu gestión y del Concejo Deliberante?
Teniendo en cuenta el rol que tengo como opositor, pero en la franca minoría en la que nos encontramos, me vi en la obligación de consensuar distintos proyectos. Traté de aportar, sumar y modificar aquellas iniciativas que no tenían la impronta que consideramos necesaria desde el peronismo, pero siempre para sumar a la comunidad.
Pude ingresar varios proyectos; algunos tuvieron favorable acogida, otros quedaron en comisión o fueron rechazados. Ha sido un trabajo fructífero, un poco en soledad, pero con el acompañamiento de los compañeros de la unidad básica y de vecinos.
“Pan y circo”: la crítica a la gestión municipal y la falta de servicios
—¿Cuál es tu mirada sobre la forma de construir y gobernar que tiene el oficialismo local?
Soy bastante crítico de la forma de construcción que tiene Juntos Somos Río Negro en Beltrán. Hay temas elementales de la política municipal que están resueltos en otros pueblos y acá se han dejado de lado. Por ejemplo, las castraciones animales: teníamos un quirófano fijo y uno móvil, pero nunca se restableció el convenio con la universidad. En localidades cercanas como Lamarque o Choele Choel se hacen no menos de 50 castraciones mensuales y en Beltrán estamos en 15 en el mejor de los casos. Eso marca la lógica de un gobierno que ni siquiera puede establecer una política mínima de salud reproductiva animal.
Como decía Juvenal, “al pueblo hay que darle pan y circo”. En Beltrán la parte de circo no anda tan mal, porque el municipio es un buen productor de eventos que apoyo, como la Feria de las Carreras o la de Artesanos. Pero en lo que sería el pan —los servicios, la infraestructura y el trabajo— hay fallas gigantes.
Ordenamiento urbano y ordenanzas sin aplicación
—¿Qué ocurrió con la ordenanza aprobada sobre el tránsito pesado?
Fue un proyecto presentado a raíz de una nota de la Cooperativa de Agua. El objetivo era evitar que entren camiones con carga pesada para que no destruyan el asfalto ni impacten en las redes de cloacas y agua subterráneas.
Beltrán tiene una falta de control histórica respecto al ingreso de camiones con carga. Se logró una buena ordenanza, pero ya por segunda vez se pidió una suspensión de la ejecución parcial. A más de un año de su sanción, seguimos viendo camiones con hacienda o carga atravesando el centro. Es increíble que intendentes como Candela y Constanzo, de partidos diferentes uno radical y otro peronista, hace 50 o 60 años hayan pensado proyectos de futuro como el matadero, y hoy ni siquiera podamos evitar que los camiones crucen por el centro para ir allá… Hemos bajado mucho la vara.
La reorganización del peronismo local y provincial
—Tras la división y los resultados de 2023, ¿en qué situación se encuentra el peronismo en Beltrán?
Nos abocamos a un debate interno y a una autocrítica necesaria. En su momento las internas afloraron rápido, mientras gobernábamos a nivel nacional, y eso impactó en las bases. Hoy puedo decir que el peronismo en Beltrán está unido. Entendimos que lo importante es tener un proyecto de futuro en común y no discutir de dónde venimos, sino hacia dónde vamos como comunidad.
A nivel provincial, la elección de María Emilia Soria como candidata con amplio consenso ha permitido ordenar al partido en todas las localidades. Ante un adversario nacional como el gobierno de Milei, hay que apelar a la construcción colectiva. En Río Negro llevamos más de 40 años de democracia y muy pocos días de gobierno peronista; los problemas de gobernanza no se le pueden atribuir a nuestro partido.
Aspiraciones políticas
—Tu nombre suena en determinadas conversaciones como posible candidato a intendente. ¿Qué opinás de esa lectura?
Queremos ser protagonistas de la transformación de Luis Beltrán. Quién encabezará la lista lo definiremos internamente hacia fin de año, ya que aún no hay un calendario electoral claro. Yo quiero formar parte de ese equipo. No participo en política para ser uno más; lo hago porque veo a mi ciudad en una decadencia pronunciada desde hace años. Estoy dispuesto a tomar la responsabilidad de estar o de acompañar a quien le toque encabezar para transformar la realidad de la localidad.
Hay que romper con la lógica de la “casta” y de gobernar entre cuatro o cinco familias, donde están ubicados los maridos, las mujeres, los padres o los hijos en distintos cargos del gabinete y del Estado. Hay que profesionalizar la política, convocar cuadros técnicos y articular con la sociedad de forma directa y sin burocracia. Como decía un presidente norteamericano: no solo hay que preguntar qué va a hacer el municipio por los vecinos, sino también qué están dispuestos a sumar los vecinos por Beltrán. Para eso se necesita una gestión transparente que genere consenso y compromiso mutuo.
Falencias, infraestructura y servicios
—¿Qué falencias urbanas y de servicios ves hoy en la ciudad?
Nos falta integridad urbana. Hay barrios que no tienen cloacas, alumbrado público adecuado ni veredas trazadas. Los vecinos han naturalizado que los chicos tengan que caminar por la calle entre la oscuridad o la maleza, con el riesgo vial que eso implica.
Las pocas obras se concentran en el centro histórico, pero barrios como Campamento ni siquiera están integrados formalmente a la traza urbana municipal regular. Detrás están el barrio 123, el Juana Azurduy y el barrio Walsh. Falta una política real de integración urbanística que traduzca la planificación en servicios y veredas para la gente.
Matriz productiva y desarrollo local
—¿Hacia dónde debe apuntar el desarrollo económico de Beltrán?
Beltrán ha ido perdiendo su matriz productiva. La fruticultura ha descendido y hay galpones de empaque históricos al borde del cierre. Teníamos un esquema muy virtuoso con la Chacra Experimental, donde se articulaba la producción de alfalfa local con la ganadería ovina de la Línea Sur. Eso se cortó por decisiones provinciales que pasaron a comprar insumos fuera de la región. Hay que reactivar la Chacra Experimental para los productores locales.
Por otro lado, el matadero municipal sigue siendo el más importante del norte patagónico, pero nos hemos estancado. Le faltan completar al menos dos fases clave, como la planta frigorífica y el envasado en origen. En los últimos años se lo usó más como un lugar para ubicar gente que como un eslabón de desarrollo productivo. Si no avanzamos, se corre el riesgo de perder competitividad frente a otras localidades vecinas.
Como cierre de entrevista queda como reflexión que en las ciudades, pequeñas o grandes, se mueven todos los avisperos cuando de votar a un vecino se trata. En un pueblo chico, donde el infierno puede ser grande, la política cobra relevancia y cada vecino y votante puede tomar partido en las acciones y soluciones que se den.
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