{"id":1507,"date":"2025-08-31T14:07:20","date_gmt":"2025-08-31T17:07:20","guid":{"rendered":"https:\/\/unidadbasicavirtual.com\/?p=1507"},"modified":"2025-08-31T14:07:21","modified_gmt":"2025-08-31T17:07:21","slug":"un-pasado-libertario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unidadbasicavirtual.com\/index.php\/2025\/08\/31\/un-pasado-libertario\/","title":{"rendered":"Un pasado libertario"},"content":{"rendered":"\n<p>por Alejandro Cattaruzza *<\/p>\n\n\n\n<p>De acuerdo con ciertas perspectivas, los esfuerzos por otorgar sentidos al pasado, por construir representaciones de \u00e9l y por hacerlas circular en la sociedad, suelen devenir en disputas que tienen efectos presentes y pol\u00edticos. Este punto de partida se ha extendido en las \u00faltimas d\u00e9cadas, inclusive entre los propios historiadores, y aquellas disputas, junto a las memorias colectivas y los llamados usos del pasado, una denominaci\u00f3n que ha ido modificando su sentido inicial haci\u00e9ndose m\u00e1s vasta, se convirtieron as\u00ed en objetos de estudio muy frecuentados en las \u00faltimas d\u00e9cadas. De este modo el pasado, al menos en una de sus dimensiones, ha tendido a ser considerado tanto el escenario como el objeto de conflictos actuales, que no involucran solo, ni principalmente, a los especialistas: se trata de una cuesti\u00f3n pol\u00edtico-cultural amplia y de relevancia, que por otra parte no tiene efectos solo simb\u00f3licos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por fuera de los \u00e1mbitos de los historiadores, tanto los agentes como las pr\u00e1cticas y los objetos implicados en estas disputas presentes referidas al pasado fueron m\u00faltiples y variados. Intelectuales, funcionarios p\u00fablicos, pol\u00edticos, incluso presidentes, dirigentes sociales, entre los actores; entre las pr\u00e1cticas y los objetos, conmemoraciones de acontecimientos que se quieren fundantes, heroicos o venturosos; emplazamiento de monumentos y estatuas, o luego su ocultamiento o destrucci\u00f3n; libros con aspiraci\u00f3n cient\u00edfica, pero tambi\u00e9n ensayos, pel\u00edculas documentales y de ficci\u00f3n; dise\u00f1o y puesta en marcha de una liturgia patri\u00f3tica, que por d\u00e9cadas fue muy estricta, en la escuela primaria, una aut\u00e9ntica instituci\u00f3n de masas desde fines del siglo XIX, todo el XX y a\u00fan hoy, que sosten\u00eda galer\u00edas de h\u00e9roes y tradiciones que se consideraban aut\u00e9nticamente nacionales y, claro, virtuosas; creaci\u00f3n de museos y archivos. Todas estas iniciativas y dispositivos remit\u00edan al pasado, pero se usaban en el presente con el objetivo de crear o consolidar identidades colectivas, conquistar apoyo para ciertas medidas a trav\u00e9s de su vinculaci\u00f3n con antecedentes que se imaginaban justos o eficaces, o incluso legitimar un orden pol\u00edtico y social amplio. Naturalmente, el tono y la intensidad de las disputas por el pasado cambian de acuerdo con la coyuntura, con el talante de los grupos en puja y del lugar y la importancia que ellos atribuyan a la cuesti\u00f3n de la historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Si se tienen en cuenta estos argumentos, no sorprende que la nueva situaci\u00f3n pol\u00edtica argentina, marcada por la llegada a la presidencia de Javier Milei, y de La Libertad Avanza al manejo del aparato estatal a escala nacional, haya tenido efectos en aquel plano de las disputas pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas que remite al pasado y sus interpretaciones. Si se considera un per\u00edodo relativamente largo, desde fines del siglo XIX, distintas agrupaciones y partidos pol\u00edticos argentinos asumieron posiciones frente al pasado reciente y lejano, y en ese proceso se detectan rasgos comunes entre los distintos casos. As\u00ed, esas posiciones se fueron construyendo hist\u00f3ricamente, en el sentido menos sofisticado que alude al puro paso del tiempo: suele olvidarse que ellas no estaban all\u00ed, completas, desde el comienzo, sino que se construyeron paulatinamente, sufriendo retoques y ajustes, quiz\u00e1s parciales, al calor de los cambios de clima cultural, de las transformaciones del arsenal conceptual del adversario, de las derrotas y victorias sufridas, y ya en el siglo XX, del car\u00e1cter dictatorial o democr\u00e1tico de los reg\u00edmenes bajo los cu\u00e1les los grupos actuaban. Por otro lado, la coexistencia de varias perspectivas sobre el pasado en cada movimiento y partido fue tambi\u00e9n frecuente; la homogeneidad no fue la norma. Algunos ejemplos permiten observar qu\u00e9 extendidas estaban estas caracter\u00edsticas: sectores radicales, a comienzos de siglo XX, ve\u00edan con simpat\u00eda al per\u00edodo previo al roquismo y buscaban un enlace con Mayo, naturalmente, y con el momento constitucional. En los a\u00f1os treinta, se detecta tambi\u00e9n la presencia de argumentos pr\u00f3ximos a los de algunos revisionistas, y no solo en las formaciones forjistas, sino tambi\u00e9n en grupos m\u00e1s alineados con el aparato partidario. Las im\u00e1genes del pasado nacional del peronismo inicial, a su vez, exhib\u00edan la misma heterogeneidad que los or\u00edgenes partidarios de los dirigentes, militantes y hombres de la cultura que se sumaron al nuevo movimiento. En ese sentido, Arturo Jauretche asignaba en 1959 a los nombres con que se bautizaron los ferrocarriles nacionalizados, que remit\u00edan al pante\u00f3n tradicionalmente admitido, la condici\u00f3n de evidencia de aquella situaci\u00f3n. Todav\u00eda en 1954, un alto funcionario del \u00e1rea de cultura publicaba un folleto oficial en el que se elogiaba a Urquiza y a Sarmiento, en al marco de las disposiciones del Segundo Plan Quinquenal referidas a la \u201ccultura hist\u00f3rica\u201d. El enlace vasto y firme con los revisionismos, tambi\u00e9n ellos varios, llegar\u00eda un luego de 1955, para tornarse una pieza m\u00e1s estable del repertorio peronista. Incluso en los partidos m\u00e1s formalizados y org\u00e1nicos, como el PC, los cambios y matices existieron y fueron en alg\u00fan momento, en la segunda mitad de los a\u00f1os treinta, muy profundos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya luego de la dictadura, el gobierno de Ra\u00fal Alfons\u00edn no pareci\u00f3 haber insistido con una narrativa amplia del pasado nacional, pero los juicios a las juntas militares y la instalaci\u00f3n de la democracia en el centro del discurso pol\u00edtico del oficialismo impactaron en las interpretaciones disponibles de la historia reciente de la Argentina, tanto de la dictadura misma como de los a\u00f1os setenta, y no solo en las filas del propio radicalismo. A su vez, Carlos Menem, adscripto con anterioridad a una interpretaci\u00f3n gen\u00e9ricamente revisionista, eligi\u00f3 en el gobierno una versi\u00f3n menos disruptiva, m\u00e1s conciliatoria con otros actores pol\u00edticos, de acuerdo con los planteos de algunos investigadores. Menem repatr\u00eda los restos de Rosas, cumpliendo un anhelo fundacional del revisionismo, pero esa vuelta se convert\u00eda en un gesto de conciliaci\u00f3n nacional, antes que en uno de ratificaci\u00f3n radicalizada de identidad. Se ha sugerido incluso que los tonos que asumi\u00f3 ese gesto se vinculaban a los indultos que se sancionar\u00edan poco m\u00e1s tarde. A su vez, el Instituto Juan Manuel de Rosas, hasta entonces una instituci\u00f3n sin v\u00ednculos oficiales con el Estado, fue integrado a la Secretar\u00eda de Cultura. Las pol\u00edticas econ\u00f3micas de estirpe liberal asumidas por el gobierno parec\u00edan tolerar estas otras referencias a un pasado diverso, m\u00e1s cl\u00e1sico del peronismo posterior a 1955. La identidad peronista cobij\u00f3 tambi\u00e9n a los gobiernos de N\u00e9stor Kirchner y Cristina Fern\u00e1ndez; en particular en tiempos de Cristina, quiz\u00e1s por el efecto Bicentenario, pero tambi\u00e9n por cierto gusto personal, la apelaci\u00f3n al pasado fue m\u00e1s activa, m\u00e1s directa y se organiz\u00f3 una visi\u00f3n de la historia nacional en la que se reconocen muchas piezas argumentales del revisionismo, quiz\u00e1s m\u00e1s del que puede considerarse de izquierda antes que el m\u00e1s tradicional, que apel\u00f3 a medios de comunicaci\u00f3n de masas e intervenciones en el paisaje urbano, as\u00ed como a una movilizaci\u00f3n muy importante en la conmemoraci\u00f3n del bicentenario. Pero adem\u00e1s, una pol\u00edtica intensa de defensa de derechos humanos y de investigaci\u00f3n de la represi\u00f3n ilegal, as\u00ed como la cr\u00edtica al programa econ\u00f3mico de los a\u00f1os noventa, tuvieron impacto en las visiones de la historia argentina posdictatorial. Se construy\u00f3 una interpretaci\u00f3n m\u00e1s recia y de confrontaci\u00f3n, a tono con lo que el kirchnerismo planteaba ser para el mundo pol\u00edtico argentino de comienzos del siglo XXI<\/p>\n\n\n\n<p>El PRO, por su parte, pareci\u00f3 menos proclive a librar una batalla en este terreno. Sin dudas era inevitable la toma de posici\u00f3n frente a los a\u00f1os kirchneristas e incluso frente a los a\u00f1os setenta y la dictadura, dados los grupos que convocaba la organizaci\u00f3n, pero no se hallan huellas abundantes del intento de construcci\u00f3n de un relato \u00e9pico de gran alcance que buscara vincular al PRO con otras etapas, lejanas o gloriosas, de las historia nacional. Tambi\u00e9n en el \u00e1mbito de las derechas argentinas, el caso del gobierno libertario exhibe algunos rasgos propios. Si se hace el esfuerzo de dejar de lado tonos brutales y opiniones ex\u00f3ticas, puede registrarse que quiz\u00e1s est\u00e9n produci\u00e9ndose algunos movimientos que reclaman atenci\u00f3n. De cualquier manera, debe tenerse alguna cautela: el experimento libertario todav\u00eda est\u00e1 en sus comienzos, no parece haber existido una organizaci\u00f3n pol\u00edtica previa relativamente asentada, y es incierto el modo en que los elencos provenientes del PRO se ensamblar\u00e1n en su nuevo destino. Pero al menos en los argumentos del presidente y de algunos de sus asesores y consultores atentos al frente cultural, se percibe la vocaci\u00f3n de enlazar su presente con \u00e9pocas, dirigentes y proyectos lejanos que les parecen apreciables, con los que buscan la creaci\u00f3n de una genealog\u00eda para legitimar su propia pol\u00edtica. El modo menos interesante, a mi juicio, de examinar estas cuestiones, es el de se\u00f1alar los errores que se deslizan en el discurso oficial, sea el de su l\u00edder o el de otros dirigentes. Los hay, sin dudas, y algunos notables, pero esta situaci\u00f3n no desentona con otros casos nacionales y europeos, actuales o anteriores; basta recordar que en la propaganda nazi, e incluso en ciertas franjas del mundo acad\u00e9mico alem\u00e1n, se acogi\u00f3 con fervor el planteo del origen \u201cn\u00f3rdico\u201d de los pueblos indoeuropeos en los a\u00f1os treinta.<\/p>\n\n\n\n<p>Si se presta entonces atenci\u00f3n a los argumentos de Milei, un punto que ha llamado la atenci\u00f3n de periodistas y analistas desde hace un tiempo es la cuesti\u00f3n del inicio de la decadencia argentina, que ha fechado en ocasiones a comienzos de la d\u00e9cada de 1920, por efecto de la aplicaci\u00f3n de la imagen de los 100 a\u00f1os de decadencia. Naturalmente, marcar el comienzo de la decadencia supone se\u00f1alar el fin de la prosperidad. El l\u00edmite se ubicar\u00edas as\u00ed en La presidencia de Marcelo T. de Alvear; resulta llamativo, aunque la periodizaci\u00f3n, de todos modos, ha conocido otras versiones. A su vez, las referencias al liberalismo argentino y a la generaci\u00f3n del 80, en general a cargo de Milei, son recurrentes. De modo m\u00e1s oblicuo, la cr\u00edtica \u201cconceptual\u201d a la noci\u00f3n de justicia social se transforma, en el lenguaje pol\u00edtico argentino, en una cr\u00edtica transparente e inequ\u00edvoca al peronismo hist\u00f3rico y, desde luego, al kirchnerismo. Pero la narraci\u00f3n libertaria, como otras, intenta tambi\u00e9n aprovechar las coyunturas: eso ocurri\u00f3 con la vuelta a la conmemoraci\u00f3n del 12 de octubre de 2024 como D\u00eda de la Raza, abandonando la denominaci\u00f3n D\u00eda del Respeto a la Diversidad Cultural que hab\u00eda adoptado el kirchnerismo. De manera muy n\u00edtida, el destinatario de la decisi\u00f3n era aquello que los c\u00edrculos libertarios suelen llamar progresismo, o socialismo sin m\u00e1s. LLA presta atenci\u00f3n a estos asuntos, y ella se revela tambi\u00e9n en el desplazamiento del director del Museo Hist\u00f3rico Nacional, que proven\u00eda de etapas previas, y de la pol\u00e9mica sostenida en torno a la conmemoraci\u00f3n del 9 de julio; ambas situaciones involucraron a historiadores universitarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Al tiempo, en el mundo de las redes sociales, y con alguna recepci\u00f3n ocasional en la prensa, aparecen vinculadas al espacio oficialista intervenciones que revelan el aprecio, e incluso la reivindicaci\u00f3n abierta y altanera, de pasados particularmente siniestros. No se trata solo de las posiciones de la vicepresidenta, que tiene una trayectoria larga en los grupos que reclaman la reconsideraci\u00f3n, favorable, de la represi\u00f3n dictatorial, sino de fen\u00f3menos a\u00fan m\u00e1s preocupantes desde ciertas perspectivas, que no son nuevos del todo pero que parecen ir en aumento: voces libertarias de personas sin cargo ni rango que dicen a\u00f1orar, por ejemplo, los falcons verdes y sus ba\u00fales. Algunas paredes fueron pintadas con consignas semejantes, y baldosas de homenaje a desparecidos fueron vandalizadas. Parece ocioso se\u00f1alar que estas intervenciones, dispersas, acotadas, tienen una relaci\u00f3n evidente, en lo que revelan de la posici\u00f3n hacia el pasado reciente, con las pol\u00edticas de recorte y desfinanciamiento seguidas por el gobierno libertario en relaci\u00f3n a los sitios de memoria, las unidades de investigaci\u00f3n que funcionaron en distintos ministerios y archivos y, en general, a la cuesti\u00f3n del terrorismo de Estado y de la investigaci\u00f3n de los delitos de lesa humanidad. As\u00ed, por citar solo un ejemplo, la pol\u00edtica hacia el Banco Nacional de Datos Gen\u00e9ticos, falto de fondos e intervenido, resulta una acci\u00f3n presente que se funda en cierta interpretaci\u00f3n del pasado, que tiene finalmente efectos sobre ambos y que, desgraciadamente, puede tenerlos sobre el futuro.<\/p>\n\n\n\n<p>En mi opini\u00f3n, es m\u00e1s preocupante este tipo de intervenci\u00f3n de peque\u00f1a escala, dispersa, local, que el discurso m\u00edtico sobre la generaci\u00f3n del ochenta y la idea extravagante de que la Argentina fue una potencia a fines del siglo XIX, a cargo de un alto funcionario. Quiz\u00e1s sea prematuro afirmarlo de manera rotunda, pero es posible que se trate de indicios de que ciertos cambios del clima cultural que permitieron el triunfo de Milei se asientan y se extienden, y es ese un peligro cierto para la democracia.<\/p>\n\n\n\n<ul>\n<li>UBA\/CONICET<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Alejandro Cattaruzza * De acuerdo con ciertas perspectivas, los esfuerzos por otorgar sentidos al pasado, por construir representaciones de \u00e9l y por hacerlas circular en la sociedad, suelen devenir en disputas que tienen efectos presentes y pol\u00edticos. 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