Lo que nació como una chispa en la intimidad de una charla familiar es hoy una estructura política y social sin precedentes. Con presencia en 12 aplicaciones y bases que cruzan el océano hasta Barcelona, la UBV celebra seis años transformando la militancia digital en una herramienta de liberación colectiva, cooperativismo y justicia social.
El 16 de julio de 2020, el cronómetro del mundo parecía haberse detenido. Las calles vacías por la pandemia presagiaban un silencio político peligroso, pero para Christian Borgnis, el silencio no era una opción. Ese día se consolidó la Unidad Básica Virtual (UBV), un proyecto que no solo transformó la forma de organizar al peronismo en el ecosistema digital, sino que vino a llenar un vacío estratégico: la disputa por el sentido en la “calle online”.
El “viaje de ida”: La visión de una nueva generación
La génesis de la UBV tiene un componente profundamente humano y generacional. Tras años observando cómo el relato conservador se apropiaba de las nuevas plataformas ante la mirada pasiva de la dirigencia tradicional, la advertencia llegó desde el hogar.
“Papá, fijate TikTok, armate una cuenta que es un viaje de ida”, le dijo su hija a Christian. Lo que encontró al desembarcar fue un territorio hostil, dominado por el discurso de la derecha más rancia. “El primer vivo que vi fue al sobrino de Martínez de Hoz”, recuerda Borgnis. Fue el momento de la revelación: el campo nacional y popular debía dejar de ser espectador para convertirse en protagonista, con un relato fuerte de gestión, mística y, sobre todo, identidad.
El “Vaso de David” y la ética de lo colectivo
La UBV no es el resultado de una individualidad, sino de una conjunción de voluntades que se encontraron en el fragor de los debates digitales. David Coronel, cofundador de la organización, inmortalizó el espíritu del espacio con una alegoría que hoy es bandera: en una charla con más de 30 compañeros, tomó un vaso para representar a la comunidad que sostenía la idea. El desafío, planteó David, era romper el aislamiento del “núcleo duro” y expandir ese vaso hasta alcanzar cada rincón de la patria.
Lorena Medina, pilar fundamental en la estrategia y la creación de contenidos con conciencia social, define la esencia del proyecto: “Si bien nosotros tres estamos en la parte más organizativa, este es un proyecto profundamente colectivo. Muchísima gente integra la UBV desde todos los puntos del país”. Los tres fundadores coinciden en un punto vital: frente al egocentrismo que el poder intenta imponer a través de la figura del ‘influencer’, la UBV responde con la Identidad de Hierro del militante. Aquí no se busca el ‘like’ fácil, se busca transformar la realidad cotidiana de quien está del otro lado de la pantalla.
Un puente sobre el Atlántico: De Argentina a Badia del Vallès
La ambición federal de la UBV pronto desbordó las fronteras nacionales. La organización logró canalizar la frustración de los compañeros y convertirla en una red de contención global. Hoy, la mística nacional y popular resuena con fuerza en el Viejo Continente.
De la mano de Susana Burgos y su esposo Willy, la UBV plantó bandera en Badia del Vallès, Barcelona. Este nodo español no es solo un punto geográfico; es la prueba de que el sentimiento de pertenencia a un proyecto de país inclusivo no sabe de distancias. Desde España, la UBV demuestra que la militancia es un lenguaje universal que unifica a los argentinos bajo una misma convicción, sin importar en qué parte del mapa se encuentren.
La Revolución de lo Concreto: Cooperativas, Huertas y Comedores
Para Christian Borgnis y su equipo, la virtualidad es el medio, pero el fin siempre es el territorio. La UBV ha logrado lo que pocos espacios digitales consiguen: bajar del “nube” al barro.
“A partir de la fuerza que construimos en las redes, hoy tenemos una Cooperativa de la Comunicación. Pero fuimos más allá: hoy sostenemos huertas orgánicas y trabajamos codo a codo con comedores comunitarios”, explica Borgnis.
Este trabajo silencioso pero incesante es el que verdaderamente “peroniza el algoritmo”. No se trata solo de dar la batalla cultural en un video de un minuto, sino de llevar el plato de comida y la organización productiva allí donde el Estado o el mercado no llegan.
La Voz de UBV: Guardias de 24 horas
Inspirados en la mística de la unidad básica de barrio, donde siempre hay un termo puesto y una puerta abierta, nació “La Voz de UBV” su programa de streaming es hoy un faro de resistencia.
• Resistencia Horaria: “Hacíamos guardias. Se metía un compañero y aguantaba el vivo hasta la madrugada; otros retomaban al alba”. Una operatividad total que asegura que la voz del pueblo nunca se apague.
• Sello Internacional: Este despliegue le valió el reconocimiento de figuras como Dady Brieva y Santiago Cúneo, y de referentes de la Patria Grande como Evo Morales y Nicolás Maduro.
La organización vence al tiempo
“Macri ganó sobre las redes; nosotros no queremos volver a perder más elecciones”, sentencia Borgnis con la claridad de quien sabe que la batalla es total. A seis años de su nacimiento, la Unidad Básica Virtual se consolida como la organización política digital más importante de la historia reciente argentina.
En un mundo que rinde culto al “yo”, la UBV celebra el “nosotros”. Demuestra que un celular puede ser una unidad básica, que un algoritmo puede ser una herramienta de justicia y que, al final del día, la calle —sea de asfalto o de fibra óptica— pertenece a quienes tienen la convicción de caminarla.















