Por: Gus Reimon
En el ecosistema de los medios hegemónicos, existe un guion inalterable. Es una pieza de oratoria que el círculo rojo ha ensayado hasta el hartazgo y que sus voceros repiten con la precisión de un metrónomo: “La decadencia argentina son los 70 años de peronismo”. Lo dicen con tono de cátedra, lo grafican con curvas descendentes y lo venden como una verdad revelada.
Sin embargo, hay un pequeño escollo que desmorona toda esa arquitectura discursiva: la realidad de los números.
Parece que el “gorilismo” padece de una amnesia selectiva o, directamente, de una incapacidad severa para las matemáticas básicas. Si nos tomamos el trabajo de sumar los períodos reales de gestión peronista desde 1946 hasta hoy, el resultado es una bofetada al sentido común de los “analistas” de traje y corbata.
La suma que los “expertos” no quieren hacer
Repasemos los datos, esos que los peores economistas prefieren ignorar para que no se les rompa el modelo:
Juan Domingo Perón (1946-1955): 9 años.
Juan Domingo Perón (1973-1974): 1 año.
Isabel Martínez de Perón (1974-1976): 2 años.
Carlos Menem (1989-1999): 10 años.
Néstor Kirchner (2003-2007): 4 años.
Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015): 8 años.
Alberto Fernández (2019-2023): 4 años.
Total: 38 años.
¿Dónde están los 32 años restantes?
Para llegar a la cifra mágica de los 70 años, el círculo rojo tiene que hacer magia contable. Tienen que esconder bajo la alfombra las dictaduras militares que ellos mismos fogonearon, los períodos de proscripción y los gobiernos de signos opuestos que terminaron en catástrofes sociales.
La operación es clara: necesitan estirar el calendario para diluir sus propias culpas. Es mucho más fácil culpar a un “movimiento eterno” que explicar por qué las recetas que ellos defienden —esas de ajuste, deuda y exclusión— fracasaron cada vez que se aplicaron sin “contaminación” peronista.
Conclusión
Decir que el peronismo gobernó 70 años no es un error de cálculo; es una estafa intelectual. Es la herramienta que utilizan los peores economistas de la historia para justificar el saqueo del presente.
Al final del día, los números no mienten, pero los mentirosos sí saben usar los números. Ya es hora de que el manual del círculo rojo se actualice, porque la sociedad se está dando cuenta de que, además de faltarles sensibilidad social, lo que más les falta es honestidad aritmética.














