En las últimas horas, los trabajadores de Fate protagonizaron un hecho sin precedentes: no solo rechazaron el cierre de la planta en San Fernando, sino que tomaron la fábrica.
Este acto, impulsado por una base trabajadora cada vez más movilizada, podría desatar un efecto dominó en otras fábricas que se encuentran con concurso preventivo.
¿Pero qué rol están jugando los dirigentes de la CGT en este escenario? Lamentablemente, lejos de liderar el conflicto, los dirigentes sindicales parecen quedar rezagados, sin ofrecer una respuesta a la altura de la magnitud del conflicto.
En un momento crítico para la industria nacional, la inacción de la CGT podría ser un obstáculo más en la lucha de los trabajadores.















