Por Juan Carlos Lopaczuk *
LA ALTERNATIVA BONAERENSE PARA ENFRENTAR AL FASCISMO.
Las elecciones por la presidencia del Partido Justicialista (PJ) en la provincia de Buenos Aires, se han vuelto un tema significativo para el futuro del principal movimiento popular capaz de combatir al fascismo vernáculo.
El reclamo de llamado a elecciones en el PJ en el distrito más importante del país, era repetido en varios sectores peronistas. El vigente titular Máximo Kirchner se veía intransigente al recambio de autoridades ante las primeras solicitudes. Luego de varios amagues, finalmente el pedido se concreto y se inició el proceso en los últimos meses del año 2025.
Desde aquel instante las especulaciones surgieron y los dos espacios con mayor influencia ( Movimiento Derecho al Futuro y Camporismo ) entraron en pugna por los lugares. El MDF, espacio que responde al gobernador Axel Kicillof amenazó en varias oportunidades de la negociación con romper y jugar internas. Ante las negociaciones con el Camporismo. Hago un paréntesis en esta táctica electoral. Lo que antes cuasi funcionó (me refiero al intento de ir con listas separadas en las elecciones legislativas provinciales del 2025), puede no funcionar en esta nueva contienda y generar el efecto contrario. En aquella oportunidad, los electores eran ciudadanos de la provincia que votarían defendiendo un modelo que se oponga al gobierno libertario nacional. En esta ocasión, se trata de una elección partidaria en la cual sus votantes son afiliados de un partido que se encuentra en la peor crisis de representatividad de su historia. Por ello, su fragmentación solo agravaría la negativa situación actual y causaría el alejamiento de una parte de sus afiliados. Lo que generaría un debilitamiento aún mayor de su representatividad.
Ejemplo claro de lo necesario de la unidad real para un horizonte victorioso, fueron las elecciones legislativas provinciales de octubre del 2025. En aquella oportunidad, todos los sectores importantes del peronismo bonaerense (léase MDF y Camporismo) llegaron a un acuerdo, no sin rencillas de último momento y escaramuzas varias, que permitieron la posibilidad de una campaña con volumen político y que derivó en una victoria aplastante sobre la fuerza libertaria que buscaba introducirse en la provincia.
Diferente fue la situación en las elecciones legislativas nacionales, en donde esa unidad se volvio más nominal que real y menos concreta en todo el país. Lo que tuvo la consecuencia de que el desempeño electoral fuera favorable a los libertarios. Incluso en la provincia de Buenos Aires.
Finalmente Máximo Kirchner dejó entrever su postura de aceptación del gobernador como titular provincial del partido. Ante ello, Axel Kicillof debe asumir la responsabilidad personal de liderar el Partido Justicialista Bonaerense con todos los sectores políticos en pugna dentro. Para fortalecer y respaldar el espacio. Lo que permitiría institucionalizar su movimiento y demostrar la capacidad de constructor de unidad en el peronismo. Y consolidar de esta manera su proyección nacional.
De otra manera, de persistir la división interna del partido. Tendrá como resultado una pérdida aún mayor de identidad y dará paso al avance libertario en el territorio bonaerense en el futuro cercano.
*Profesor de historia y periodista
Director del proyecto comunicacional
“Palabra de Pueblo”















