“Pero aquí abajo, cada uno en su escondite hay hombres y mujeres que saben a qué asirse aprovechando el sol y también los eclipses, apartando lo inútil y usando lo que sirve con su fe veterana, el Sur también existe”.
(Mario Benedetti).
DOMINGUERAS XXXII.
Columna de Opinión de César Malato
“EL EXPERIMENTO MILEI ESTÁ TERMINADO”.
MILEI ENCABEZA UN GOBIERNO ATRAVESADO POR UNA CATÁSTROFE SOCIAL QUE YA NO PUEDE OCULTARSE DETRÁS DE NINGÚN RELATO. Más de treinta meses de políticas económicas, laborales y sociales han dejado indicadores profundamente deteriorados y un país sometido a un proceso de transformación que golpea a las economías regionales, a las industrias, a los servicios públicos, a la educación, al salario, al empleo, a las condiciones laborales, a la alimentación y a las posibilidades concretas de millones de argentinos.
TODAS LAS VARIABLES PARECEN HABER SIDO PUESTAS AL SERVICIO DE UNA MISMA LÓGICA: EL MERCADO POR ENCIMA DE LAS PERSONAS. Y cuando una política pública deja de mirar la dimensión humana de sus decisiones, los números empiezan a ocultar aquello que realmente importa: trabajadores que pierden su empleo, familias que reducen su alimentación, jubilados que tienen dificultades para acceder a medicamentos, jóvenes que piensan en irse del país y comunidades enteras que sienten que cada día resulta un poco más difícil sostenerse.
TAMBIÉN HAY UNA DIMENSIÓN POLÍTICA QUE RESULTA IMPOSIBLE IGNORAR. El Presidente ha convertido buena parte de su gestión en una sucesión de enfrentamientos, insultos, contradicciones y cambios abruptos de posicionamiento. Periodistas, legisladores, dirigentes políticos y distintos actores sociales han sido blanco de sus ataques públicos. Incluso en cuestiones centrales de nuestra historia y nuestra política exterior pueden observarse giros y contradicciones que generan desconcierto. No se trata de diagnosticar personalmente al Presidente: se trata de discutir qué consecuencias tiene para una sociedad que quien ocupa la máxima responsabilidad institucional gobierne desde la confrontación permanente.
Y MIENTRAS TANTO, LOS QUE LO ACOMPAÑAN SIGUEN APLAUDIENDO. Gobernadores aliados, legisladores y sectores del llamado “círculo rojo” acompañan buena parte de las iniciativas del Gobierno y sostienen un modelo que privilegia a quienes tienen mayor capacidad económica y financiera. Se aplauden decisiones que profundizan la concentración y se presenta como libertad aquello que muchas veces significa, para los más débiles, quedar librados a su propia suerte.
ES EL MUNDO DE LOS MÁS FUERTES. Del empresario más poderoso. Del capital que puede esperar. Del que tiene recursos para protegerse cuando llegan las crisis. Del país poderoso que impone condiciones. Del que puede apretar botones, bloquear, sancionar, excluir o decidir sobre la vida de otros. Una concepción en la que el mercado parece tener más derechos que las personas y en la que el llamado “balance social” prácticamente desaparece de las ecuaciones.
Y LOS DATOS SON CONCRETOS: más de 246.000 puestos de trabajo asalariado privado registrado perdidos entre noviembre de 2023 y junio de 2026; 45.164 puestos de trabajo público menos entre diciembre de 2023 y marzo de 2025; más de 28.000 empleadores menos entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025; cambios en los requisitos del subsidio social de medicamentos del PAMI sin una cifra oficial consolidada de jubilados que hayan quedado sin cobertura; y más de 104.000 pensiones por discapacidad suspendidas hasta septiembre de 2025, además de más de 81.000 bajas registradas, que incluyen fallecimientos y renuncias.
PERO DETRÁS DE CADA UNO DE ESOS NÚMEROS HAY UNA HISTORIA. Está quien perdió el laburo y no encuentra otro. Está quien peregrina para conseguir un medicamento. Está quien ve deteriorarse la salud de un padre, una madre, un hijo o un hermano porque no puede afrontar un tratamiento. Está quien hace horas de reparto, changas o trabajos precarios para llevar 15, 20 o 30 mil pesos a su casa. Está quien naturaliza que el hijo de un amigo, de una amiga, se vaya del país porque acá no encuentra futuro. Y están también las tragedias que no deberían ser naturalizadas jamás.
MIENTRAS ARRIBA SE FESTEJA, ABAJO SE SOBREVIVE. Y esa distancia entre quienes gobiernan desde un mundo de números, mercados y celebraciones y quienes viven las consecuencias cotidianas de esas decisiones es cada vez más profunda.
NOS QUIEREN HACER CREER QUE LA ÚNICA SALIDA ES EL SÁLVESE QUIEN PUEDA. Pero en nuestros barrios, en nuestras comunidades, en nuestros sindicatos, cooperativas, mutuales, organizaciones sociales, clubes y espacios de trabajo sabemos algo diferente: nadie se salva solo. La salida individual puede servirle al que tiene recursos para escapar. Para las mayorías, la única posibilidad de construir un futuro diferente sigue siendo organizarnos, cuidarnos y avanzar colectivamente.
TENEMOS QUE CONSTRUIR LA CONTRACARA DE ESTE MODELO. Una sociedad donde la solidaridad no sea una palabra vacía. Donde el que está peor encuentre una mano tendida. Donde producir no signifique explotar. Donde el trabajo vuelva a ser un camino de dignidad. Donde la educación, la salud, los medicamentos, la vivienda y la alimentación sean entendidos como derechos y no como mercancías.
Y UNA MENCIÓN ESPECIAL PARA NUESTROS DIRIGENTES. Son ellos y ellas quienes cargan hoy con una responsabilidad enorme. Es tiempo de dejar de lado sectarismos, vanidades y egos. De poner por delante las propuestas, las agendas populares y las necesidades concretas de nuestro pueblo. De imaginar futuros de reparación y restitución. De construir una alternativa que no sea solamente resistencia, sino también proyecto.
PORQUE LA POLÍTICA NO PUEDE SER UNA PELEA PERMANENTE ENTRE LOS QUE TIENEN MÁS Y LOS QUE CADA VEZ TIENEN MENOS. Tiene que volver a ser una herramienta para transformar la realidad, recuperar derechos y construir comunidad.
ACÁ ABAJO, BIEN ABAJO, COMO DICE EL NANO SERRAT, EL SUR TAMBIÉN EXISTE. Y desde ese Sur, desde los que trabajan, producen, estudian, militan, cuidan, organizan y resisten, tenemos que volver a levantar la cabeza.
NO NOS QUIEREN ORGANIZADOS. NOS QUIEREN AISLADOS, CANSADOS, ASUSTADOS Y CONVENCIDOS DE QUE NO HAY ALTERNATIVA. POR ESO, ORGANIZARNOS TAMBIÉN ES RESISTIR. Y RESISTIR ES EMPEZAR A CONSTRUIR.
QUE NADIE ESPERE QUE LA SALIDA VENGA DE ARRIBA. LA SALIDA SE CONSTRUYE ABAJO, EN CADA BARRIO, EN CADA FÁBRICA, EN CADA SINDICATO, EN CADA COOPERATIVA, EN CADA MUTUAL, EN CADA UNIVERSIDAD, EN CADA CLUB Y EN CADA COMUNIDAD.
ES HORA DE DEJAR LA ANGUSTIA Y PASAR A LA ACCIÓN. DE ENCONTRARNOS, DE ORGANIZARNOS, DE CUIDARNOS Y DE VOLVER A SOÑAR JUNTOS. PORQUE NADIE SE SALVA SOLO. Y PORQUE TODAVÍA TENEMOS TODO UN PUEBLO PARA CONSTRUIR LA ARGENTINA QUE VIENE.













